TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot

Nos hemos lanzado a hacer el TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot, porque nos resulta muy curioso ver como proliferan creencias que parecen normas cuando sólo son cuentos para no dormir.

Tanto en libros que se les supone especializados en este tema, como en redes sociales, podemos encontrar aunténtica basura sobre lo que se dice del Tarot. Y lo más triste es que incluso algunos lectores de cartas dan por sentado que lo que se afirma es así.

¡Verdad verdadera!

Por ello hemos realizado este TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot, con los aspectos que queremos desmitificar y poner al Tarot en el nivel que le corresponde. Alejado de falsas creencias y oscurantismos, muchos de ellos arrojados sobre él con ladinas intenciones.

¿De verdad de la buena?

¡Liberad vuestra mente y vivid el Tarot sin miedos ni ataduras!

Esperamos que TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot, os ayude a despejar dudas.

¡TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot!

1ª Mentira sobre el Tarot – Para ser un lector de Tarot, tienes que descender de un linaje de brujos o videntes

Al principio de ejercer esta profesión, no eran pocas las personas que antes de contratar una consulta contigo te preguntaban si tu abuela o madre “tenía poderes” o era “vidente de nacimiento”.
No es necesario descender de Merlín para ser un buen lector de cartas, ni que en tu casa fuera vidente hasta el gato.

En nuestro caso somos lo que denominamos el gen recesivo, pues no tenemos constancia de que nuestros antepasados tuvieran relación con este mundo.

2ª Mentira – Si leo Tarot soy bruja/o, y hablo con los muertos

Aquí ya empezamos con las etiquetas que se usan cuando no sabemos cómo definir correctamente el trabajo de alguien. O cuando nos interesa darnos un poquito de importancia y distinción, atribuyéndonos habilidades que no nos corresponden. Hay médiums y brujas que leen cartas y otros no. Invocadores de lo oscuro que leen cartas y otros no.

Cada uno que se etiquete como quiera, somos libres. Pero que no lo haga extensivo a los demás como si de una norma general se tratara.

3ª Mentira – El Tarot es malo

La verdad es que algunas religiones e ideologías tienen entre sus preceptos no consultar con adivinos, ni intentar alcanzar conocimientos ocultos. A cambio, proliferan en sus textos profetas de inspiración divina.

Tenemos numerosos mazos de Tarot, llevamos años leyendo las cartas y todavía no se nos han abierto portales al averno.

Aquí es donde nos damos cuenta de lo inmersos que estamos en la cultura del miedo.

Que en Tarot haya cartas como la Muerte y el Diablo generan mucha confusión y miedo porque no se entienden bien y se asocian con lo malo.

Fantasmadas sobre el Tarot

4ª Mentira – Sólo hay un único modo de leer el Tarot.

¡O no! ¡Qué manía con querer estandarizarlo todo, con querer normalizarlo todo (ajustarlo a normas)!

Cada persona tiene su sensibilidad y su manera de analizar el mundo, ¿acaso con el Tarot iba a ser diferente?

Desde nuestro punto de vista, nosotros no queremos estructuras de lecturas fijas y paralizantes que nos dejen sin capacidad de reflexión. Nuestro no-método consiste en sumergirnos en las cartas, atravesar esa puerta y ver lo que nos ofrece a nivel interpretativo, que por cierto, es cambiante y variable, como la vida. Cada persona tiene un modo de aproximarse al Tarot y eso también es riqueza.

No hay un único método, si bien alguno puede ser más limitante que otros. Lo importante es encontrar el sistema con el que tú conectes. Al igual ocurre con los mazos de Tarot.

5ª Mentira – Uno  mismo no puede leerse el Tarot

El primer acercamiento que tenemos con el Tarot es para nosotros mismos. Reflexionamos sobre las cartas, las hacemos nuestras y somos nuestros primeros y más críticos consultantes.

Dicho esto, conviene decir que no siempre es conveniente leer para uno mismo. Sobre todo en situaciones donde la implicación o el compromiso para con nosotros y nuestros allegados es muy elevada.

Hay que ser objetivos y ver las cosas desde fuera para percibirlas con mayor claridad, por eso en ocasiones es necesaria la ayuda exterior. Por lo demás, nada impide hacer autolecturas.

6ª Mentira – Hay que guardar el Tarot como oro en paño

Encontramos un sinfín de protocolos a la hora de guardar el Tarot: sedas, cajas de madera labradas, acompañarlo de piedras o cristales… Y todo ello con la idea de alejarlo de ojos indiscretos y malas energías.

Guárdalo como quieras, límpialo con incienso… ¡o meditando a la orilla de un río! Elige un método que vaya contigo y te haga sentir a gusto, sin pensar que es un arma que se carga con energías negativas constantemente.

Hay consultas más densas que otras, por lo que la forma de limpiarlas variará. Experimenta y elige tu modo.

Respetar al mazo es lo más importante, no dejarlo por ahí tirado o descuidado, pues al fin y al cabo es nuestra herramienta de trabajo.

7ª Mentira – Una consulta de Tarot no es certera si no es presencial

La consulta puede ser presencial y ser genial o puede que el consultante esté a kilómetros de distancia y ser excelente.

Todo depende de la habilidad del que lee las cartas, no de que la persona que consulta esté enfrente o no.

La mayoría de nuestras consultas son por teléfono o videoconferencia, y tenemos comprobado que el Tarot funciona igual y es igual de certero.

No necesitamos ver si tienes buena o mala cara para decirte cómo estás por dentro, pues lo vemos en las cartas.

Ese aspecto para nosotros es fundamental, pues consideramos que el consultante no se siente observado ni evaluado a priori.

8ª Mentira – El Arcano de la Muerte indica que alguien va a morir 

  • Pregunta: ¿La carta de la Muerte puede tener muchos significados?
  • Respuesta: Sí
  • P: ¿También el de muerte física?
  • R: Raramente, sí. Pero esto es algo que salvo el consultante te comente, referente a enfermedades terminales propias o de familiares, jamás comentamos.
  • P: ¿Por qué?
  • R: Por la sencilla razón de que ni somos Dios, poniendo fecha límite a la vida de nadie, ni somos doctores de medicina para dar diagnósticos.

Nuestra labor es arrojar luz, orientar. No dar disgustos ni noticias que puedan hacer que el consultante se sugestione o viva agobiado sin necesidad.

Un lector de Tarot puede ejercer mucho poder.

Incluso inculcar miedos ficticios para cobrar por soluciones no necesarias, si carece de ética.

Pero eso ya no es un lector de cartas es otra cosa.

Si lo deseas puedes revisar nuestro código ético para que compruebes que nosotros no hacemos eso.

Por eso en 78puertas nos empeñamos tanto en dignificar nuestra profesión. Compartiendo en blogs y redes sociales una práctica del Tarot a un nivel más elevado.

9ª Mentira – Hay cartas que son siempre MALAS

Como en todo, lo bueno y lo malo es relativo.

Pero no olvidemos que las cartas del Tarot son sólo cartas. Incluso las más duras y temibles.

No hay que darlas el poder de darnos miedo.

La creencia es algo muy poderoso. No le des a nada de fuera de ti demasiado poder sobre tu vida y tus decisiones. Porque al hacerlo, también estás regalando tu potencial para hacer los cambios y alcanzar la felicidad.

Esas cartas que se consideran malas son aprendizajes y cosas que hay que vivir.

¡Claro que preferimos una vida feliz y sosegada!

Pero hasta en ese caso, tal y como decimos en muchas ocasiones, el Tarot representa la vida, es un libro vivo que habla sobre las experiencias humanas. Esas experiencias, para que haya un equilibrio, tienen que ser buenas, menos buenas e incluso malas.

Si ves que tienes miedo de unas cartas de Tarot, puedes estar dando demasiado poder a esos cartones.

10ª Mentira sobre el Tarot – Hay que ser sensitivo o psíquico para leer el Tarot

No es necesario pasar el test de las cartas Zener, ni tener experiencias extrasensoriales para leer bien el Tarot.

Al igual que nosotros tenemos nuestro método personal de lectura, otras personas pueden utilizar las cartas como puertas de acceso a otros espacios e incluso tiempos.

Una vez descrito el TOP 10 de Mentiras sobre el Tarot, sólo nos queda animaros a que os aproximéis al Tarot con naturalidad y tranquilidad. En esta vida ya tenemos suficientes miedos como para temer a unos cartones con dibujos.